Incorporar equipamiento de diagnóstico por imagen en una clínica es una decisión importante. No debe analizarse solo por el coste del equipo, sino por el impacto que puede tener en la actividad diaria del centro, la experiencia del paciente y la rentabilidad del servicio.
Para propietarios o directores médicos, la clave está en responder a una pregunta sencilla: ¿cuántas pruebas se derivan hoy fuera de la clínica y qué valor podría retenerse si parte de esa actividad se realizara dentro del propio centro?
Analizar las derivaciones actuales
El primer paso es revisar cuántos pacientes se derivan cada mes a otros centros para realizar pruebas de imagen.
PhysioMRI permite, a través de una herramienta calculadora, estimar la demanda real y valorar si existe volumen suficiente para incorporar una solución propia. También ayuda a identificar costes menos visibles, como retrasos en el diagnóstico, segundas citas, pérdida de continuidad o pacientes que no regresan después de la derivación.
Evaluar el perfil de pacientes
No todas las clínicas necesitan la misma tecnología. Un centro de traumatología o fisioterapia debe analizar qué tipo de lesiones atiende con más frecuencia.
Si buena parte de la actividad se concentra en rodilla, tobillo, pie, mano, muñeca o codo, puede tener sentido estudiar una resonancia magnética orientada a extremidades, como PhysioMRI.
Este modelo permite adaptar a la clínica un dispositivo de alta tecnología sin inversión inicial, en lugar de incorporar una tecnología sobredimensionada para sus necesidades.
Revisar espacio e infraestructura
Antes de incorporar cualquier equipo de diagnóstico por imagen, conviene valorar el espacio disponible, los requisitos eléctricos, las condiciones ambientales y las posibles adaptaciones necesarias.
En este punto, las soluciones compactas y portátiles pueden facilitar la integración en clínicas donde una resonancia convencional sería difícil de instalar por coste, tamaño o infraestructura.
PhysioMRI está diseñada precisamente para acercar la resonancia magnética a nuevos entornos clínicos, reduciendo algunas de las barreras habituales de instalación.
Valorar un modelo pay-per-use
El modelo pay-per-use de nuestra empresa permite incorporar una resonancia magnética sin una inversión inicial. En lugar de asumir el coste completo de adquisición del equipo, la clínica paga en función del uso real.
Esto cambia la forma de analizar la inversión. El centro puede calcular cuántas exploraciones prevé realizar al mes, cuál sería el coste por uso y qué margen generaría cada estudio.
Así, el volumen actual de derivaciones se convierte en una variable clave. Cuantos más pacientes puedan mantenerse dentro del propio circuito asistencial, mayor será el potencial de aprovechamiento del equipo.
Calcular el retorno con datos propios
La viabilidad debe calcularse con los números reales de cada clínica: derivaciones mensuales, exploraciones potenciales, ingreso medio por prueba, coste por uso y margen previsto.
Pero el retorno no depende solo del ingreso directo por cada resonancia. También hay que considerar el valor de reducir derivaciones externas, acortar el tiempo hasta el diagnóstico, mejorar la coordinación entre profesionales y mantener al paciente dentro del centro.
El modelo pay-per-use de PhysioMRI te da todas estas ventajas. Una forma más flexible de acceder al diagnóstico por imagen, adaptando el coste a la actividad real del centro.
Calculadora para calcular el coste de la derivación de RM:
